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Universalidad del conocimiento, y por tanto, deber de compartirlo. El G.A.C. se adscribe a los principios del denominado Copyleft que considera el saber como un patrimonio de la humanidad y no de los individuos y por tanto un derecho y un deber ético hacerlo accesible de modo libre y compartido.

Interculturalidad del saber. El G.A.C. entiende que el saber se articula en múltiples matrices culturales que deben ser potenciadas y respetadas por igual armonizando la globalización del saber y evitando las formas de etnocentrismo y asimilación cultural.

El concepto de “red” como una forma básica de relación, apoyo y trabajo, entendiendo red como espacios de contacto formal e informal que pueden ser activados cuando se requiere sin que ello implique formas permanentes de acción. Ser miembro del G.A.C. significa, ante todo, ser parte de una red que comparte estos principios.

Rigor científico y académico. El G.A.C. aspira a basar sus acciones en los mejores conocimientos disponibles en las áreas objeto de trabajo. Reivindica un proceso de avance científico y metodológico con el máximo rigor académico y profesionalidad y hace de dicho rigor un principio irrenunciable.

Investigación Acción Participativa. El G.A.C. aspira a ser un referente conceptual en el trabajo psicosocial y comunitario desde la acción basándose, en la medida de lo posible, en los postulados de la Investigación Acción Participativa.

Independencia política e institucional en la acción. El G.A.C. no se adscribe a los principios de ninguna estructura política o religiosa.

Vínculo comprometido del G.A.C. con personas y poblaciones. El G.A.C. trabaja y se posiciona junto a las personas y poblaciones que tienen sus derechos vulnerados y entiende como un deber el mantener posicionamientos y prácticas críticas orientadas a la transformación de la realidad.

Relación de confianza como necesidad para la involucración del G.A.C.. El trabajo en contextos de violencia y la colaboración con terceros deben basarse en relaciones horizontales cimentadas en vínculos profundos de confianza, tejidos con el tiempo.

Transparencia del G.A.C. como organización. El G.A.C. aspira a un modelo de gestión, toma de decisiones y rendición de cuentas transparente como compromiso con las personas y grupos con los que trabaja y la sociedad en general.

Sentido de compromiso de los miembros del G.A.C.. El G.A.C. lo forman personas que trabajan de forma voluntaria, entendiendo su trabajo dentro de la asociación como una forma de compromiso con la realidad que les rodea.

Proactividad del G.A.C. y sus miembros. La red se entiende como un espacio generador de ideas y no meramente cumplidor de tareas. La capacidad de iniciativa, la autonomía de funcionamiento de las diferentes áreas y proyectos del G.A.C. y la capacidad propositiva de sus miembros son valores clave.

Flexibilidad del G.A.C. y sus miembros. Aunque haya un marco periódico de planificación, la realidad es cambiante y alcanzar los objetivos estratégicos del G.A.C. son nuestra primera prioridad. La estructura y la organización tendrá así mismo la flexibilidad para adaptarse y asumir las tareas que vayan surgiendo para cumplir los objetivos, que es el fin último del GAC.