Acogida en Frontera Sur

En España existen realidades fronterizas distintas a lo largo del territorio, pues se producen diferencias significativas entre las fronteras peninsulares y aquellas que están fuera del continente europeo: las Islas Canarias y las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta. Todas, ubicadas en el norte de África y comúnmente conocidas como Frontera Sur. Esta frontera, por su posición geográfica, al ser frontera Sur terrestre y marítima con África, es para la Unión Europea un enclave estratégico en el marco de las políticas de control migratorio europeas. 

La migración es en la actualidad una prioridad global, siendo la acogida e inclusión un parte esencial de la gestión de esta. Sin embargo, a lo largo de los últimos años, se presenta la acogida como una respuesta meramente humanitaria de carácter emergencista. Si observamos la historia, aunque los flujos migratorios han ido variando a lo largo del tiempo en nuestro contexto, siempre se han mantenido constantes. Las llamadas “crisis migratorias” no serían hechos puntuales, si no cíclicos en un territorio que es una de las puertas al continente europeo. La falta de previsión, coordinación y organización institucional provoca sensación de desbordamiento, inseguridad y pérdida de control en la población de acogida y conlleva la deshumanización de las personas migrantes, que ven reiteradamente vulnerados sus derechos.

En el año 2021, el GAC inicia una investigación cuyo objetivo es evaluar las condiciones de acogida de la Frontera Sur española, en la ciudad de Melilla e Islas Canarias, centrándose en el impacto que éstas provocan en las personas migrantes, desde una perspectiva psicosocial y transcultural.

[Informe] El limbo de la frontera:

Impactos de las condiciones de acogida en la Frontera sur española

La acogida, una responsabilidad legal y ética

La migración es en la actualidad una prioridad global y la frontera sur española, por su posición geográfica, al ser frontera Sur terrestre y marítima con África, es para la Unión Europea un enclave estratégico en el marco de las políticas de control migratorio europeas. Las personas que llegan a través de esta frontera han experimentado en múltiples casos graves vulneraciones de sus derechos (discriminación, persecución, esclavitud o explotación laboral, explotación sexual, detenciones sin procedimientos justos, malos tratos o tortura) tanto en sus países de origen como a lo largo del viaje migratorio. Por ello, presentan a su llegada a Europa un sufrimiento psíquico severo y situaciones de especial vulnerabilidad, lo que hace que la acogida en el territorio cobre una gran importancia para la reparación y rehabilitación, conllevando esto una gran responsabilidad ética y legal.

En España existen realidades fronterizas distintas a lo largo del territorio, pues se producen diferencias significativas entre las fronteras peninsulares y aquellas que están fuera del continente europeo: las Islas Canarias y las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta. Todas, ubicadas en el norte de África y comúnmente conocidas como Frontera Sur. A lo largo de los últimos años, estos territorios han protagonizado movimientos migratorios descritos como hechos excepcionales, que, de forma generalizada han sido calificados como “crisis migratorias”, a pesar de que estos flujos en este punto siempre se han mantenido constantes.

En España existen realidades fronterizas distintas a lo largo del territorio, pues se producen diferencias significativas entre las fronteras peninsulares y aquellas que están fuera del continente europeo: las Islas Canarias y las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta. Todas, ubicadas en el norte de África y comúnmente conocidas como Frontera Sur. A lo largo de los últimos años, estos territorios han protagonizado movimientos migratorios descritos como hechos excepcionales, que, de forma generalizada han sido calificados como “crisis migratorias”, a pesar de que estos flujos en este punto siempre se han mantenido constantes.

A raíz de esto, a menudo la acogida se presenta como una respuesta meramente humanitaria de carácter emergencista. Por ello, en el año 2021, el GAC inicia una investigación cuyo objetivo es evaluar las condiciones de acogida de la Frontera Sur española, en la ciudad de Melilla e Islas Canarias, centrándose en el impacto que éstas provocan en las personas migrantes, desde una perspectiva psicosocial y transcultural.

¿Qué impacto tienen las condiciones de acogida?

En este marco, en el año 2021, el GAC inicia una investigación cuyos objetivos principales son: 

  1. Analizar las condiciones de vida de las personas acogidas en la Frontera Sur española.
  2. Evaluar el sufrimiento psicológico de las personas en el momento de la entrevista y ver la relación entre ese sufrimiento y las condiciones de la acogida.
  3. Comprobar si dichas condiciones, de manera acumulada, podrían corresponder, parcial o completamente a un entorno de tortura, conforme al marco teórico que define este concepto.

Para ello se entrevistó a un total de 110 personas alojadas en diferentes dispositivos de la Frontera Sur española, de las cuales únicamente dos eran mujeres, así como un grupo de agentes clave que desarrollaba su actividad en dichos territorios. Se utilizaron entrevistas semiestructuradas basadas en la Escala de Entornos Torturantes (TES) junto con escalas y medidas cuantitativas y entrevistas en profundidad.

Deshumanización, discriminación y miedo

A través de los resultados puede observarse que las condiciones de los puntos de alojamiento de las personas migrantes son en muchos ámbitos insuficientes, cabiendo destacar: insuficiente a agua potable o acceso a la misma, alimentación insuficiente o inadecuada, hacinamiento y falta de privacidad, deficitario acceso a la higiene personal y falta de higiene en el entorno, dificultades para descansar, miedo derivado de la inseguridad en los centros. Así mismo existen situaciones de deshumanización por parte de diferentes instituciones, separación de miembros de la misma unidad familiar, y dificultades para la comunicación con el exterior.

Se detecta también una ausencia de adecuadas salvaguardas jurídicas (marco de excepcionalidad con arbitrariedad en la aplicación de las normas de funcionamiento, reglamento y procedimientos, insuficiente representación letrada y ausencia de información y condiciones para tramitar solicitudes de Protección Internacional). 

Todo lo anterior genera un entorno de malos tratos que conlleva impactos físicos e importante sufrimiento psicológico, con reacciones frecuentes de apatía y desmotivación, rabia, desesperanza, miedo y en al menos una de cada cuatro personas autoagresiones o ideas de suicidio, así como un deterioro en la identidad individual y colectiva.

Hacia espacios seguros y libres de angustia

En base a los resultados de esta investigación, existiría una situación de tratos inhumanos, crueles o degradantes en los dispositivos de acogida analizados en Melilla y Canarias que van más allá de una situación crítica puntual y tienen una condición endémica. Las condiciones de los centros de acogida de las personas migrantes son en muchos ámbitos insuficientes, cabiendo destacar: el acceso insuficiente a agua potable o condiciones deficientes de la misma, alimentación insuficiente o inadecuada, hacinamiento y falta de privacidad, deficitario acceso a la higiene personal y falta de higiene en el entorno, dificultades para descansar, miedo derivado de la inseguridad en los centros. Así mismo existen situaciones de deshumanización por parte de diferentes instituciones, separación de miembros de la misma unidad familiar, y dificultades para la comunicación con el exterior. Se detecta también una ausencia de adecuadas salvaguardas jurídicas (marco de excepcionalidad con arbitrariedad en la aplicación de las normas de funcionamiento, reglamento y procedimientos, insuficiente representación letrada y ausencia de información y condiciones para tramitar solicitudes de Protección Internacional). Todos estos factores son aspectos clave por sus implicaciones en términos de dignidad e impacto sobre la calidad de vida y el nivel de sufrimiento físico y psicológico.

El presente estudio señala la necesidad de cambiar una cultura basada en la gestión de la emergencia con criterios pragmáticos y utilitaristas que priman la logística sobre la mirada humana y el cuidado, a una gestión basada en la idea de acogida que cambie el actual limbo de la frontera por la creación de espacios seguros, libres de miedo y angustia, en que las personas migrantes en general y las víctimas de malos tratos y tortura y otras formas de violaciones a derechos humanos de manera específica, reciban un trato digno y humano. 

Informe completo

Coordinación de la investigación:

Pau Pérez-Sales

Autoría

Pau Pérez-Sales

Andrea Galán Santamarina

Gabriela López Neyra

Diseño de investigación e instrumentos:

Pau Pérez Sales

Andrea Galán Santamarina

Gabriela López Neyra

Irene Redondo Palomar

Análisis estadístico y psicometría:

Andrea Galán Santamarina

Coordinación del equipo en Moria:

Irene Redondo Palomar

Consultoría y Asistencia en Discusión y Análisis de Datos:

Paula de la Fuente García

Esther Fraile Julián

Reyes Corbalán Castejón

Fotografía

Gabriel Barba Codina

Javier Bauluz

Diseño y maquetación

ARTS&PRESS

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